Sin categoría Borrasca Pedro

Borrasca Pedro

La huella de la borrasca Pedro en nuestro huerto urbano

El reciente paso de la borrasca Pedro por nuestra zona dejó una señal imborrable en la comunidad educativa: la pérdida de uno de los árboles más emblemáticos del huerto del Colegio Dionisio García Barredo, plantado hace 35 años como símbolo de crecimiento, cuidado y aprendizaje intergeneracional.

Durante décadas, este árbol acompañó a varias promociones de alumnado, convirtiéndose en un referente vivo del proyecto de educación ambiental del centro. Su caída, provocada por los fuertes vientos asociados al temporal, no solo supone una pérdida vegetal, sino también emocional y pedagógica para quienes lo vieron crecer y lo cuidaron con esmero.

Un episodio meteorológico que puso a prueba nuestro entorno verde

La borrasca Pedro se caracterizó por rachas intensas de viento y precipitaciones persistentes, condiciones que incrementan el riesgo de caída de arbolado urbano, especialmente en ejemplares de gran porte o con sistemas radiculares debilitados por la saturación del suelo. Tal como señalan los organismos meteorológicos, los temporales invernales pueden generar situaciones de inestabilidad en zonas ajardinadas y huertos escolares, obligando a extremar la vigilancia y las labores de mantenimiento preventivo.

La Agencia Estatal de Meteorología recuerda que los episodios de viento fuerte asociados a borrascas atlánticas pueden provocar daños estructurales en el arbolado, especialmente cuando coinciden con suelos encharcados que reducen la sujeción de las raíces. En estos casos, la evaluación periódica del estado fitosanitario de los árboles resulta fundamental para anticipar riesgos y garantizar la seguridad de los espacios educativos.

Más que un árbol: un legado educativo

Este árbol formaba parte esencial del huerto urbano del colegio, un espacio que promueve valores como la sostenibilidad, la responsabilidad ambiental y el trabajo cooperativo. Su historia está ligada a talleres de plantación, actividades de observación estacional y proyectos de biodiversidad desarrollados durante más de tres décadas.

La pérdida nos invita a reflexionar sobre la resiliencia de los ecosistemas urbanos y sobre la importancia de renovar nuestro compromiso con el cuidado del medio natural. En este sentido, la comunidad educativa ya ha manifestado su intención de plantar un nuevo ejemplar que continúe el legado del anterior y simbolice la capacidad de renacer tras la adversidad climática.

Aprender de los temporales para cuidar mejor nuestros huertos

Los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes, nos recuerdan que los huertos urbanos requieren planificación y seguimiento técnico. Revisiones periódicas, podas de seguridad y elección de especies adaptadas al clima local son medidas clave para minimizar daños y garantizar la continuidad de los proyectos educativos verdes.

Lejos de cerrar una etapa, este suceso abre una oportunidad para reforzar la educación ambiental en el centro: comprender cómo afectan los temporales al arbolado, valorar la importancia de la prevención y seguir cultivando conciencia ecológica entre el alumnado.

Desde la comunidad educativa queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a la empresa Légamo, dependiente del Ayuntamiento de Santander, por su rápida y eficaz intervención en la retirada del árbol caído tras el paso de la borrasca. Su actuación en tiempo y forma permitió garantizar la seguridad del entorno escolar y minimizar los riesgos derivados del temporal.

De manera especial, trasladamos nuestro reconocimiento a Juan, Cristina, Daniel y resto de personal por su profesionalidad, cercanía e implicación durante todo el proceso. Su compromiso con el cuidado de los espacios verdes públicos es un ejemplo de servicio y responsabilidad con la comunidad educativa y el medio ambiente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Post